Desde caminar sobre distintas superficies hasta trabajar con colchonetas de equilibrio, la propiocepción fortalece la conexión entre mente y cuerpo, mejorando la calidad de vida de los perros y su relación con sus tutores.
Por Josefina Hirane
Luna es una border collie de tres años que nunca ha podido relajarse del todo. En los paseos, cualquier ruido fuerte la hace saltar y esconderse detrás de su tutor. En casa, le cuesta dormir profundamente y siempre está en estado de alerta. Si un desconocido entra en su espacio, retrocede temerosa y ladra sin parar. Su tutor ha probado diversas técnicas de adiestramiento sin lograr grandes avances, hasta que un especialista le habló sobre la propiocepción y cómo podría ayudar a Luna a ganar confianza y reducir su ansiedad.
La propiocepción es un concepto que, aunque poco conocido entre los tutores de mascotas, puede marcar una gran diferencia en el comportamiento y bienestar de los perros. Para entender mejor su impacto, conversamos con la veterinaria y etóloga Francisca García (@frangarcia.vet en Instagram), quien recientemente se capacitó en esta área y nos explicó cómo el entrenamiento propioceptivo puede ayudar a perros ansiosos, inseguros o con exceso de energía.
Mejorando la autopercepción

La propiocepción es la capacidad del cuerpo para percibirse a sí mismo en el espacio, lo que influye en el equilibrio, el control corporal y la seguridad interna. Los perros con problemas de ansiedad o miedo suelen tener una percepción deficiente de su cuerpo, lo que incrementa su sensación de vulnerabilidad y, en consecuencia, su nivel de estrés. Según la experta, “al mejorar la propiocepción, el perro adquiere mayor conciencia y control sobre su cuerpo, lo que aumenta su seguridad al interactuar con su entorno”. Esto reduce respuestas de sobresalto, miedo y ansiedad. Además, “fortalecer la conexión entre el sistema nervioso y el aparato locomotor contribuye a una mayor autoconfianza, especialmente en perros reactivos o temerosos”.
El entrenamiento propioceptivo consiste en ejercicios que estimulan la percepción corporal a través de distintos movimientos, superficies y posiciones. Algunas actividades recomendadas incluyen caminar sobre colchonetas de equilibrio, almohadillas de estabilidad o plataformas flotantes, lo que ayuda al perro a tomar conciencia de su cuerpo. Hacer caminatas sobre distintas superficies como hierba, arena, piedras o madera promueve la atención y el control corporal. Pasar sobre barreras bajas o circuitos con conos mejora la coordinación y la percepción del espacio. Estos ejercicios deben realizarse de manera gradual y en un ambiente seguro. La etóloga enfatiza que “es fundamental que sean guiados por un profesional, ya que no es lo mismo trabajar con un dachshund que con un bóxer”. La fisonomía, la edad y el estado físico del perro también influyen en el tipo de ejercicios recomendados.
Ansiedad y problemas de conducta
El trabajo en propiocepción es especialmente útil para perros que presentan ansiedad generalizada, ya que los ayuda a concentrarse en su propio cuerpo y reducir su estado de hiperalerta. También es beneficioso para aquellos que tienen miedo a caminar por nuevas superficies o se asustan con ruidos desconocidos, ya que les permite ganar confianza en sus habilidades motoras. Los perros reactivos, ya sea ante personas, perros u objetos, pueden sentirse más seguros al mejorar su estabilidad corporal. Asimismo, en perros hiperactivos o con dificultades para regular su energía, los ejercicios propioceptivos fomentan la concentración y el autocontrol. También es recomendable para cachorros en etapa de socialización, ya que mejora su adaptación al mundo exterior. En perros mayores ayuda a mantener sus habilidades motoras y en perros de trabajo o deporte optimiza su rendimiento y reduce el riesgo de lesiones.
El trabajo en propiocepción puede generar cambios notables en la conducta de los perros. Según Francisca García, “se observa un aumento en la autoconfianza, una disminución en las respuestas de miedo ante ruidos o superficies desconocidas y una mejor capacidad para gestionar su energía en entornos desafiantes”. Además, este tipo de entrenamiento estimula la atención y el enfoque, facilitando el aprendizaje de otras habilidades y comandos. Uno de los beneficios más importantes es el fortalecimiento del vínculo entre el perro y su tutor, ya que el entrenamiento se realiza en positivo, promoviendo la confianza y el trabajo en equipo. Sin embargo, la experta enfatiza que “la propiocepción es solo una herramienta más dentro de la modificación conductual”, y que los tutores deben tener claro que “los cambios requieren constancia y tiempo”.