Más allá de brindar compañía y afecto, diversos estudios han demostrado que convivir con mascotas aporta beneficios significativos a la salud física y mental de las personas. Desde la reducción del estrés hasta la mejora de la salud cardiovascular, las mascotas se convierten en aliadas fundamentales para el bienestar integral de sus tutores.
Por Josefina Hirane
Quienes comparten su vida con una mascota suelen afirmar que sus perros o gatos les han cambiado la vida. A veces es difícil poner en palabras ese vínculo tan particular, pero la ciencia ha empezado a ofrecer algunas respuestas. En los últimos años, múltiples investigaciones han comprobado que la convivencia con animales puede tener efectos positivos profundos en la salud física y mental de las personas. Desde reducir el estrés hasta mejorar la presión arterial, pasando por el fortalecimiento del sistema inmunológico, el acompañamiento emocional o la creación de rutinas saludables, las mascotas son mucho más que compañía: son aliadas de nuestro bienestar.
El poder del vínculo humano-animal
Bajo la definición de salud que plantea la Organización Mundial de la Salud —como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad—, el vínculo humano-animal cobra especial relevancia. No es casualidad que la terapia asistida con animales —que implica la incorporación de perros, gatos u otros animales en sesiones dirigidas por profesionales de la salud— haya cobrado fuerza en los últimos años. En personas mayores, por ejemplo, ha mostrado efectos positivos en el estado de ánimo y la reducción del aislamiento; en el ámbito educativo, la presencia de perros en las aulas ha favorecido la concentración, la autoestima y el desarrollo socioemocional de los estudiantes; y en contextos penitenciarios, ha contribuido a mejorar el bienestar psicológico y las relaciones interpersonales de los reclusos. En Chile, esta terapia también se ha implementado en los Juzgados de Familia: perros especialmente entrenados acompañan a niños y niñas que deben declarar en causas complejas, como juicios por tuición, régimen de visitas, violencia intrafamiliar o aplicación de medidas de protección en casos de abuso, violencia o abandono.
Un artículo de Harvard Health Publishing destaca que las mascotas pueden brindar un sentido de pertenencia, conexión y satisfacción que todos anhelamos. Además, proporcionan compañía y ayudan a reducir sentimientos de soledad y aislamiento. Esto, sumado a que diversos estudios han demostrado que acariciar a un animal disminuye los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y aumenta la producción de oxitocina —asociada al bienestar y la vinculación emocional— convierte a los animales en verdaderos guardianes de la salud mental.
Beneficios para la salud física
Aunque los beneficios emocionales de tener una mascota son mucho más evidentes que los físicos, lo cierto es que también se han comprobado beneficios fisiológicos de estar acompañados por perros y gatos. De hecho, algunos expertos creen que los efectos están entrelazados: “Cuando te sientes seguro con este ser vivo, se producen efectos biológicos en el cerebro que reducen la respuesta al estrés, por lo que puede afectar tu frecuencia respiratoria, presión arterial y consumo de oxígeno”, explica el psiquiatra de Harvard, Dr. Greg Fricchione.
Además del bienestar emocional, tener una mascota puede fomentar estilos de vida más activos. Un perro, por ejemplo, requiere paseos diarios, lo que promueve el ejercicio regular. Esta actividad no solo mejora la salud cardiovascular, sino que también influye positivamente en el metabolismo y en el control del peso corporal.
Perros y salud cardiovascular
Un estudio publicado en la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes analizó a casi 4 millones de personas en Estados Unidos, Canadá, Escandinavia, Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido, y encontró que tener un perro estaba asociado con una reducción del 24% en las muertes por cualquier causa. Entre quienes ya habían sufrido un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular, tener un perro fue aún más beneficioso: presentaron un 31% menos de probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular.
Además, varios estudios han sugerido que los niños que crecen en hogares con perros y gatos tienen menos probabilidades de desarrollar alergias y asma, probablemente debido a una exposición temprana a diferentes microorganismos, lo que fortalece su sistema inmunológico.
Promueven la conexión social
Tener una mascota también puede facilitar la interacción con otras personas. Los paseos diarios con un perro, por ejemplo, se convierten en oportunidades para entablar conversaciones con vecinos o con otros tutores en plazas o parques. Este tipo de interacción social, aunque breve, contribuye al bienestar emocional y puede ser especialmente valiosa para adultos mayores o personas que viven solas. Aunque los gatos no promueven este tipo de encuentros en espacios públicos, su presencia en el hogar puede favorecer el contacto con visitas y fortalecer los vínculos entre miembros de una misma familia. De distintas formas, tanto perros como gatos pueden actuar como puentes hacia la conexión con otros, ayudando a tejer redes de afecto y comunidad.